Una mujer con cabello blanco hasta el suelo, con un flequillo recto, adornada con una gran flor roja y ornamentos florales negros que cuelgan de un lado. Ella se sienta en un suelo de cuadros en blanco y negro con un vestido de tirantes rojo y negro, una pierna flexionada y la otra extendida, con una mano apoyada sobre su tobillo. Detrás de ella hay una cortina de un rojo profundo. La ilustración tiene un estilo japonés lujoso, con líneas finas y suaves, que presentan una sensación decorativa plana reminiscentes del ukiyo-e y la delicadeza de los cómics modernos. Las proporciones del cuerpo son alargadas, y su postura es elegante pero ligeramente perezosa. Grandes áreas de rojo vibrante y blanco puro crean un impacto visual, intercaladas con acentos negros. La atmósfera es encantadora y misteriosa, como un personaje de una obra de teatro o una historia de fantasmas, peligrosa y seductora.