La suave luz se derrama a través del mismo marco de la ventana; ella apoya su mandíbula en la mano, girando un bolígrafo mientras mira a lo lejos. El rubor en las comisuras de sus ojos y el lápiz cerca de sus labios crean una contemplación astuta. Escondidos en los pliegues de su uniforme, están los secretos del corazón de una niña, mientras el tic-tac del reloj se ahoga en el sonido de las chicharras.