La luz de la mañana atraviesa las persianas, cortando la sala de piano. Una niña con dos trenzas se inclina para escribir una melodía, su suéter con estampado de nubes resbala por su hombro. El pentagrama vibra con el mini teclado, y las portadas de discos en la pared son testigos de la inminente llegada de una nueva obra.